Aniversario Nº 142 Congregación San Juan Bautista

``Voy hacia delante en Nombre del Señor``

Aniversario de
Nuestra Congregación 142 Años

Nuestra Congregación nace por iniciativa del Espíritu Santo, mediante un especial impulso interior, inspira al Sacerdote San Alfonso María Fusco para que realizara un Proyecto en favor de los niños y jóvenes, particularmente pobres y necesitados, con la mirada hacia la Iglesia y la sociedad, es decir, afines con los valores Evangélicos de Jesús de Nazaret. En 1860 la situación sociopolítica de la ciudad de Angri, provincia de Salerno y de toda la Campania se vuelve compleja: revoluciones políticas, sociales y religiosas.

Nuestra Pastoral

Nuestro Fundador Alfonso María Fusco.


Alfonso María Fusco: Primogénito de cinco hijos, nació el 23 marzo 1839 en Angri, Provincia de Salerno, diócesis de Nocera – Sarno; del matrimonio Aniello Fusco y Giuseppina Schiavone, ambos de origen campesino y educado desde el nacimiento en sanos principios de vida cristiana y el santo temor de Dios. Se casaron en la Colegiata de San Juan Bautista el 31 enero 1834 y por cuatro largos años la cuna preparada con tanto amor quedó desoladamente vacía. A Pagani, a poca distancia de Angri, se conservan las reliquias de San Alfonso María de’ Liguori. En el año 1838 Aniello y Giuseppina fueron a su tumba para rezar. En esa circunstancia sintieron decir al redentorista Francesco Saverio Pecorelli: “Tendrán un hijo varón, lo llamarán Alfonso, será sacerdote y seguirá la vida del Beato Alfonso”.

El niño rápidamente reveló un carácter suave, dulce, adorable, sensible a la oración y a los pobres. Él dijo a sus padres cuando él tenía once años que quería ser sacerdote, y en 05 de noviembre de 1850, libremente y con el único deseo de servir a Dios y la iglesia, ingresó en el seminario episcopal de Nocera dei Pagani. El 29 de mayo de 1863, fue ordenado por el arzobispo de Salerno, Monseñor Anthony Salomone, en medio de la alegría de su familia y el entusiasmo de la gente. Rápidamente distinguió entre el clero de la parroquia de San Juan Bautista en Angri por su afán, su asistencia regular a los servicios litúrgicos y por su diligencia en la administración de los sacramentos, especialmente el Sacramento de la reconciliación donde él reveló su comprensión paternal de sus penitentes.

Una breve historia de Nuestra Congregación.


Alfonso María Fusco: En sus últimos años en el seminario, una noche soñó que Jesús Nazareno le llama a Fundar un Instituto y Orfanato para niños y niñas, y lo hizo tan pronto como fue ordenado. Fue una reunión con Maddalena Caputo de Angri, una mujer de carácter fuerte que aspira a la vida religiosa, que impulsó la Fundación del Instituto. El 25 de septiembre de 1878, Miss Caputo y otros tres jóvenes se reunieron en la noche en la ruinosa casa de Scarcella en el distrito de Angri de Ardinghi. Las mujeres jóvenes querían dedicarse a su propia santificación a través de una vida de pobreza, de unión con Dios y de la caridad en el cuidado y la instrucción de los pobres huérfanos. Se inició así la congregación de las Hermanas Baptistine del Nazareno; la semilla había caído en la tierra buena de los corazones de estas cuatro mujeres entusiastas y generosas.

El 5 febrero 1910 se sintió mal durante la noche. Pidió y recibió los Sacramentos, y la mañana del domingo 6 febrero, después de haber bendecido, con brazo tembloroso, a sus hijas que lloraban alrededor de su cama, exclamó: “Señor, te doy gracias, he sido un siervo inútil”. Después se volvió hacia las Religiosas y dijo: “Del cielo no os olvidaré, rezaré siempre por vosotras”. Y se quedó dormido tranquilamente en el Señor. El 12 febrero 1976 el Papa Pablo VI reconoció sus virtudes heroicas y el Papa Juan Pablo II el 7 octubre 2001 lo proclama Beato, lo ofrece como ejemplo a los sacerdotes y lo indica a todos como modelo educador y protector especialmente de los pobres y necesitados. En 2016 fue Canonizado por el Papa Francisco.

Bautistinas en Chile.


Fundación en Ovalle: En 1940, siendo arzobispo de la Arquidiócesis de La Serena, Don Juan Subercaseaux, pidió a las hermanas Bautistinas, residentes en Estados Unidos, aceptaran el desafío de abrir un Colegio para las jóvenes de Ovalle y del norte del país. La Congregación accedió a su petición y así fue como un grupo de seis religiosas se instaló en Ovalle y, con grandes esfuerzos, lograron construir el Colegio al que nombraron “Amalia Errázuriz” en recuerdo de la madre del entonces arzobispo de La Serena. El Colegio conoció días de prosperidad, prestigio y reconocimiento; pero cambiaron los tiempos. En las principales ciudades del norte de nuestro país se establecieron colegios religiosos para la educación de las jóvenes, además, el transporte entre Santiago y las diferentes provincias del país se hizo más rápidos y expedito; por estas razones el colegio Amalia Errázuriz, tal como había sido concebido, ve disminuida su demanda. Las dependencias del Establecimiento eran amplias, las estudiantes del Colegio Amalia Errazuriz eran pocas; surgió entre las hermanas, la voz del Espíritu Santo, que interpeladas por el padre Fundador, se preguntaban cómo se sentiría el padre fundador en esta situación.

Fue así que las Hermanas Bautistinas, en el año 1972 comienzan la “Escuela Gratuita Particular San Juan Bautista N° 104”, siendo la primera Directora de la nueva Escuela, la Hermana John Marie White, quien, junto a las hermanas de la comunidad de Ovalle, fueron en los meses de enero y febrero, casa por casa, informando e invitando a las familias a matricular a sus hijos en dicha Escuela. Las familias asombradas, respondían a la invitación que “no podían pagar”, las Hermanas respondían: “Usted no tiene que pagar, sólo comprometerse con la educación de sus hijos. Colaborarnos con el cuidado y mantención del establecimiento”

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Es así como creció la Escuela y por ello no debemos perder el legado que nos han dejado quienes han sido pioneros: las Religiosas, los Primeros Profesores y asistentes de la Educación, los Apoderados y Estudiantes. El predio extenso, hoy se ha poblado con nuevas dependencias, necesarias para seguir formando, educando y evangelizando a las nuevas generaciones. Siempre es necesario recordar y volver a nuestras raíces, porque, primero, nos hace bien saber ¿cómo surgió, cómo se ha mantenido en el tiempo; qué y quiénes estuvieron antes que nosotros; cómo lo hicieron; quiénes fueron?. En segundo lugar, ¿cuál es y cuál debe ser mi aporte hoy?, Como Estudiante, Apoderado, Funcionario y Religiosa.

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